Evita el azúcar (aléjala, dispárale, préndele fuego y olvídate de ella). El azúcar es una de las razones por las que encontramos tantos problemas metabólicos y de obesidad en la población. Al consumir mucha azúcar refinada, el hígado no puede procesarla toda y se activan mecanismos del cuerpo que la convertirán en grasa. No solo eso sino que también provoca resistencia a la insulina.
Si alguna vez has visto alguno de los shows de Tv relacionados con la salud como “Dr. Oz” o “The Doctors”, seguramente tengas la impresión de que es extremadamente difícil perder peso rápidamente. Te dirán que puede tomar un mes tras otro para perder kilos, ya veces incluso años. Pero hoy estoy aquí para decirte que eso no es tan cierto existe una manera de bajar de peso en solo 3 semanas mira aquí el video….
Además, mantenerte más horas despierto no solo aumentará tu stress, también generará más cortisol (recuerda que el cuerpo tiene más cortisol en la zona abdominal) que se encarga de abrirte el apetito. Esto significa que en vez de estar durmiendo y sin alimentos (osea en ayuno) en el cuerpo y usando tu grasa de reserva como energía, posiblemente estés comiendo más y dándole energía a tu cuerpo evitando que use la grasa abdominal almacenada.
Y numerosos estudios han demostrado que el exceso de azúcar puede llevar a una acumulación elevada de grasa en el abdomen y está directamente relacionada con la obesidad tanto en niños como en adultos (eso significa que si tienes hijos debes controlar lo que consume porque puede tener efectos devastadores en su salud). Puedes ver las conclusiones de más de 38 estudios de las últimas décadas en este artículo.
Como se ha propuesto en el menú, es importante no dejar muchas horas sin alimento o liquido al organismo, esto lo ayudará a mantenerse saciado y así evitar la ansiedad por estar consumiendo alimentos ricos en grasas y azúcares. Comer ligero ayuda a mantener a las hormonas en sus niveles correctos y así tener un funcionamiento óptimo, esto estimulará una adecuada pérdida de grasa y quema de energía, en vez de que se quede en forma de reserva lo que ocurría en caso de hacer ayuno o no alimentarse por tiempo prolongado.
El cuerpo absorbe más o menos la mitad de los carbohidratos que comes, lo que como ya sabes aumenta el azúcar en tu sangre y estimula a la insulina. Lo triste es que la otra mitad generalmente termina en la última porción del aparato digestivo lo cual te provoca cólico, indigestión y gas. Además, contienen edulcorantes que te provocan la necesidad de comer más.

Lo que en realidad “para siempre” quiere decir es: para el resto de tu vida. ¿Cómo lo puedes lograr? Pues cambiando tus hábitos de aquí en adelante. No solo tú te beneficiaras, pues si haces de esto una forma de vida tus hijos nunca sufrirán de sobrepeso. ¡Para ellos será normal! Si pierdes peso y luego vuelves a hacer exactamente lo mismo que te hizo subir kilos… Bueno puedes imaginar lo que va a pasar. Olvidarte de tu yo gordito requiere de un cambio en tu vida. Lo siento, el camino más fácil casi siempre es el incorrecto. ¿Pero no vale la pena tomar el más difícil?


Come cada 3-4 horas: Si pasas muchas horas sin comer, te puede aparecer ansiedad y con ello, muchas ganas de comer alimentos poco recomendables. El número de ingestas recomendadas varía según tu horario, costumbres y estilo de vida, pero te recomiendo que tengas un orden en tu dieta y que hagas una media mañana y una tarde saludable, y así evitarás llegar con más hambre a la comida y la cena.
¿Tienes ganas de empezar a ir a la playa y llevas el flotador incorporado? ¿Estás en forma pero no bajas el perímetro de tu cintura? Pues eres uno de los míos, o mejor dicho eras. Una de las cosas que siempre me traía problemas era que siempre se me acumulaba la grasa abdominal y a pesar de estar muy en forma, me molestaba siempre. Algo se me escapaba. En este post voy a explicarte mi experiencia.
Es más aconsejable empezar reduciendo poco a poco la ingesta de calorías para que el organismo se vaya acostumbrando y el estómago se vaya cerrando poco a poco, ya que si lo hacemos de golpe lo único que conseguiremos es aumentar el nivel de ansiedad y comer a destiempo y mal; por ello la dieta militar es tan efectiva, porque poco a poco acostumbra al organismo a comer menos.
Incluye el entrenamiento de fuerza en tu programa de ejercicios, especialmente el levantamiento de pesas, por lo menos tres veces a la semana. Si tu objetivo es quemar grasa, procura centrarte en movimientos de cuerpo completo, o que involucren una gran cantidad de músculos. Según un estudio publicado en Obesity, hacer pesas es tanto o más importante que el ejercicio cardiovascular para perder peso.

Considera la dieta HCG. Advertencia: Las inyecciones de HGC no tienen apoyo de evidencia cientiífica, y pueden ser peligrosas para la salud.[11] Esta es una dieta muy polémica que combina inyecciones o suplementos de HCG (gonadotropina coriónica humana) con un consumo de calorías rigurosamente restringido. Para la mayoría de las personas, basta con restringir las calorías (solo 500 a 800 calorías por día) para promover la pérdida de peso. Esta cantidad de calorías es significativamente menor que la cantidad recomendada de calorías diarias, incluso para las personas que intentan bajar de peso. Las dosis de HCG se suministran a través de inyecciones o en forma de gotas.[12]
Agua. El agua no solo ayuda a depurar nuestro organismo, sino que también resulta saciante y hace que tengamos menos hambre. "Las investigadores muestran que beber más agua, especialmente antes de las comidas, puede reducir el consumo total de calorías, lo que puede ayudarte a perder el exceso de grasa en el vientre", explica la dietista Jillian Kubala.

Se ha comprobado que los ácidos grasos monoinsaturados reducen la grasa del vientre y puedes encontrarlos en aguacates, nueces, mantequilla natural, frutos secos, semillas y aceite de oliva. Solo debes tener en cuenta las cantidades que comes, ya que son altos en calorías. Asimismo, alimentos ricos en fibra como las peras, las bayas, los vegetales, los frijoles y los granos integrales tienen el mismo efecto. Además, te hacen sentir lleno por más tiempo, al igual que las grasas saludables, lo que te ayuda a consumir menos calorías diarias y a reducir tu grasa corporal en general.

Una de las formas más importantes de ayudar a que ocurra este proceso es reduciendo el estrés en su vida, porque el estrés hace que los niveles de cortisol aumenten. Cohen también habla detalladamente de un gran número de estrategias que ayudan a reducir los niveles de cortisol, como los siguientes. Para conocer más acerca de esto, por favor échele un vistazo al artículo publicado por Forbes:


Haz que tu rutina de ejercicios siga siendo interesante. La variedad es la clave para estimularte a tener una vida más saludable y para mantenerte motivado. Si haces los mismos ejercicios todos los días, corres un riesgo mayor de lesionarte. También tienes mayor probabilidad de aburrirte, por lo que será más difícil encontrar la motivación para seguir haciendo ejercicio. Si es en el gimnasio, cambia de máquinas, participa en una clase de gimnasia y agrégale un poco de entrenamiento de resistencia a tu rutina.[3]
Verdad: Los estudios muestran que las personas que siguen un plan de alimentación vegetariano por lo general consumen menos calorías y grasas que las personas que no son vegetarianas. Algunos estudios también han encontrado que la alimentación estilo vegetariana está asociada con un nivel más bajo de obesidad, de presión arterial y de riesgo de enfermedad cardiaca. Los vegetarianos también tienen menos grasa corporal que las personas que no son vegetarianas. Sin embargo, tanto los vegetarianos como los no vegetarianos pueden escoger alimentos no tan saludables que pueden afectar su peso haciéndolo subir. Por ejemplo, tal vez coman cantidades grandes de alimentos con mucha grasa y calorías y con poco valor nutricional.

Por ejemplo, las bebidas gaseosas, el jugo de frutas, los panqués, el arroz blanco y el pan blanco son técnicamente reducidos en grasas, pero se le dijo al grupo reducido en grasas que evitara consumirlos y que comiera alimentos como arroz integral, cebada, avena, lentejas, carne magra, productos lácteos reducidos en grasa, quinoa, fruta fresca y legumbres. El grupo reducido en carbohidratos fue capacitado para elegir alimentos nutritivos como aceite de oliva, salmón, aguacate, quesos sólidos, verduras, mantequilla de frutos secos, nueces y semillas, y productos derivados de animales alimentados por medio de la pastura.

En la década pasada se puso de moda el uso de este producto. De hecho hoy en día hay muchas personas que son asiduos a ellos pensando que están disminuyendo su ingesta de calorías y que con ello van a perder peso. Lo increíble es que después de tiempo sin resultados mínimos sigan fieles a este tipo de productos. Varios estudios se han hecho al respecto y ninguno ha demostrado algún efecto positivo al sustituir el azúcar por edulcorantes.
Como vemos, no todos los hidratos son iguales. Y no es lo mismo comer unos que otros, sobre todo si tratamos de cuidarnos. Por eso es bueno diferenciarlos. Antes de entrar en materia, hemos de recalcar que Roussel no recomienda cortar de raíz el consumo de ningún grupo porque, aunque adelgacemos mucho las primeras semanas si nos alejamos del grupo 1, por ejemplo, y limitamos nuestro menú en base a los grupos 5 y 6, "nos cansaremos muy pronto" y abandonaremos, asegura en 'Men's Health'.
Yo sé que cada fin de semana te arrepientes del helado, el chocolate o el taco que comiste en la esquina. ¿Sí o no? Es que ver a todos en playa nos da envidia, porque tenemos esos rollitos de más y aunque hemos intentando hacer mil y un ejercicios, no somos constantes. Seamos sinceros. Hoy te presentamos una alternativa diferente, unos tips que ayudarán a quemar esa grasa acumulada en tu abdomen.
Anota todo lo que comes y bebes, en qué momentos y en qué cantidades. De esta forma, por un lado te darás cuenta de que, efectivamente comes más de la cuenta, y por otro sabrás si es que picas entre horas porque te aburres o estás desanimada. En este caso, búscate aficiones que llenen tu tiempo libre como ir al cine o pasear con amigos. Para empezar una dieta es bueno un cambio de actitud, pero también es de gran ayuda un cambio de imagen: ve a la peluquería, cómprate alguna prenda que te favorezca, arréglate un poco más. Y piensa en todo lo que tienes colgado en el armario. Es el comienzo del cambio.
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