Un estudio de Northwestern Medicine concluyó que aquellos que se despiertan en torno a las 11 de la mañana tienden a consumir, de media, 250 calorías más, la mitad de fruta y productos frescos, y el doble de fast food que la gente que se levanta antes: tres prácticas que favorecen digestiones más lentas y que pueden inflar la zona abdominal. Una práctica no reñida con conseguir las reglamentarias y adecuadas ocho horas de sueño: todo es saber organizarse.

Anota todo lo que comes y bebes, en qué momentos y en qué cantidades. De esta forma, por un lado te darás cuenta de que, efectivamente comes más de la cuenta, y por otro sabrás si es que picas entre horas porque te aburres o estás desanimada. En este caso, búscate aficiones que llenen tu tiempo libre como ir al cine o pasear con amigos. Para empezar una dieta es bueno un cambio de actitud, pero también es de gran ayuda un cambio de imagen: ve a la peluquería, cómprate alguna prenda que te favorezca, arréglate un poco más. Y piensa en todo lo que tienes colgado en el armario. Es el comienzo del cambio.

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