Practica ejercicio físico: No sólo es importante que tengas una vida activa: evitar el coche, los ascensores, las escaleras mecánicas y el sofá. Mejor sube las escaleras a pie. ¡Y a parte encuentra el deporte que te hace disfrutar!  Puedes ir en bici, caminar, gimnasio… El ejercicio te ayuda a perder grasa corporal, a mejorar tu forma física y tu salud. Si lo puedes practicar al aire libre mucho mejor, así también aprovechas el contacto del sol con la piel y aumentas tu síntesis de vitamina D.
Pequeños cambios en las raciones. En los menús aumenta la cantidad de pan, arroz, pasta y legumbres que puedes tomar y baja la de pescado y carne. Este ajuste en las raciones está pensado en equilibrar la dieta para que sea la base de tu alimentación en el futuro. Durante las primeras fases, como son más restrictivas, el consumo de proteína (carne, pescado) es mayor para mantener el tono muscular.
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